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oct.
2001

La estrategia de la Coordinadora Arauko-Malleco
- Hablan sus dirigentes
por MAURICIO BUENDÍA
Revista Punto Final Nº 507 Edición del 12 al 25 de octubre de 2001

Ni la lluvia ni el frío ni el abundante barro fueron rivales para la determinación mapuche de realizar un importante encuentro en Chol-Chol, comuna de Nueva Imperial. Tampoco fue obstáculo que aquellos vastos parajes estén en manos de la empresa forestal Mininco. Después de todo es territorio mapuche y sólo ejercen en la práctica el derecho a la soberanía que les ha sido arrebatado. Y de ello precisamente trata la lucha que lleva a cabo la Coordinadora Arauko-Malleko, bregar que se ha intensificado en el último tiempo, a pesar de la sistemática represión del Estado chileno. No sólo en términos directos, utilizando como instrumento a la policía, sino además, recurriendo a la Fiscalía instalada en la IX Región a partir del proceso de reforma procesal penal que se implementa en el país. A escasa distancia del lugar del encuentro se halla el fundo Porvenir, recuperado por la comunidad Agustín Chihuaicura del sector Kuyinco. El predio es sobrevolado por helicópteros policiales y las autoridades regionales se aprestan a atacar a los comuneros en cualquier momento. Sin embargo, nada de esto preocupa a los mapuche que están dispuestos a recuperar y defender su territorio. Es esta determinación y convicción de lucha la que transmiten con fuerza y claridad los dirigentes José Llanquileo, werken público de la Coordinadora Arauko-Malleko, José Llanquilef, dirigente interno y, Pedro Mariñan, werken interno. Bajo la pertinaz garúa y el tibio aroma de la tierra mojada, la conversación, intensa y esclarecedora, versa sobre diversos temas, especialmente aquellos relacionados con la línea estratégica y propuesta de la Coordinadora, pues la mayoría de los medios de comunicación sólo se interesa por algunas acciones realizadas por la organización para propósitos sensacionalistas y desvirtuar el carácter de su lucha.

¿Por qué piensan que se intenta desvirtuar el carácter de la Coordinadora?

"No sólo el gobierno desvirtúa y tergiversa el carácter de nuestra organización. También se da este fenómeno al interior del movimiento mapuche donde algunos se arrogan derechos que no tienen y hablan a nombre nuestro. Nosotros somos los únicos autorizados para dar a conocer la voz de la Coordinadora y se nos subestima si piensan que no estamos capacitados para expresar nuestros planteamientos. Está claro que existe una ofensiva comunicacional del gobierno y del sistema para desprestigiarnos, minimizar nuestra importancia y confundir a la gente. 'El Mercurio' maneja bastante información y, sin duda, responde a un trabajo de inteligencia. Producto de lo anterior hay bastante desinformación, desconocimiento de nuestros planteamientos, principios, de nuestra línea. La opinión pública conoce hechos, acciones, pero se desconocen otras cosas, porque el Estado y los grupos económicos, dueños de los medios, silencian la voz de la Coordinadora, por una parte y, por otra, solamente reportan enfrentamientos para tildarnos de 'terroristas'. Por supuesto callan que la violencia viene de ellos, tanto del Estado como de los empresarios forestales. Estos son los verdaderos violentistas. El Estado sabe que la Coordinadora Arauko-Malleko se ha ganado un lugar importante en las comunidades, que es una organización más o menos consolidada y que ya podemos dar a conocer planteamientos con fuerza. Hemos elaborado un proyecto político y no sólo somos capaces de realizar acciones. La Coordinadora se ha levantado como el referente moral y político que no había y, con consecuencia, consistencia y práctica autonómica, hemos contribuido a crear conciencia como pueblo-nación, porque somos una cultura distinta de la chilena".

LAS DIFERENCIAS CON OTRAS ORGANIZACIONES

Pero existen otras organizaciones mapuche que luchan por los mismos objetivos.

"Una cosa es el discurso y otra distinta la práctica. No tenemos problemas personales con ningún dirigente mapuche. Nuestras diferencias son políticas e ideológicas. El problema está en el corazón, la mente, la convicción. Es un problema ideológico, planteamos una propuesta distinta, alternativa. En este sentido es fundamental el trabajo social, político, valórico, la resistencia activa para que no nos quiebren. Entregar la vida por esto. No se puede echar pie atrás, porque la sobrevivencia de nuestro pueblo está en juego. Lo que pone en peligro nuestra subsistencia y lo que amenaza con exterminarnos es el sistema capitalista. Por eso criticamos el modelo neoliberal que desarrolla el capitalismo. Por lo mismo, no podemos aceptar a los dirigentes y organizaciones mapuche que negocian con el gobierno. Son propuestas que desestructuran y demuestran la poca confianza que tienen en nuestro pueblo. Desde la derrota político-militar en el siglo XIX -la mal denominada Pacificación de la Araucanía- no ha habido una organización con línea histórica de esencia mapuche. Otras organizaciones, como la Asociación Ñankucheu, el Consejo de Todas las Tierras y la Identidad Territorial Lafkenche, se están bajando del conflicto, conversan con el Estado y se contentan con un par de hectáreas de tierra. Además, muchos tienen dependencia económica, dependen de proyectos del Estado o del extranjero para seguir funcionando. Nuestro proyecto político está basado en valores. Estos valores de justicia, libertad, solidez, tienen que darse en la práctica; la autonomía se construye y se consolida hoy. Tratamos de ser consecuentes con estos valores de integridad moral, aunque, por supuesto no somos perfectos, pero tratamos de guiarnos por estos principios. El caudillismo no tiene espacio en de nuestra cultura. Cada lonko o dirigente no pelea por ser un héroe o un segundo Leftraru. Simplemente luchamos por lo que creemos justo. Y aquellos que se apartan de esta línea dejan de pertenecer a la Coordinadora, porque no aceptamos ínfulas de poder o afanes de protagonismo y prácticas políticas distintas, como lo que en algún momento sucedió con Víctor Ancalaf y Pedro Cayuqueo. Con Ancalaf no concordamos en su decisión de negociar y con Cayuqueo nos separan diferencias en la línea estratégica. Para nosotros es importante respetar la estructura tradicional y subordinarnos a ella. Todo lo demás es subestimar a nuestra gente. También es importante decir que nuestros militantes, nuestros cuadros, no están en Temuko o Concepción, sino directamente en las comunidades".

Para ustedes la comunidad parece ser el centro de la lucha ¿Qué tanto apoyo tienen allí?

"Nuestro proyecto de liberación ha sido elaborado desde abajo, desde las comunidades y por eso se sustenta y proyecta. Hay un éxodo, poca reproducción, poca juventud, un desangramiento sistemático. Hay una desaparición paulatina de comunidades, producto del carácter del sistema capitalista, de la transnacionalización de la economía, de las políticas indigenistas del Estado. La intención es barrernos y ante eso sólo nos queda luchar para defendernos como pueblo. No hay otra manera. Además, es en las comunidades donde mejor podemos reconstruirnos como pueblo".

¿Qué significa reconstruirse como pueblo?

"Nuestro proyecto estratégico tiene dos elementos centrales: la resistencia mapuche y la reconstrucción del pueblo mapuche. Hablamos de resistencia al sistema que nos tiene sin tierra, sin comida, sin leña, sin animales. La inversión forestal que se intensificó durante la dictadura militar, las empresas energéticas y turísticas, buscan la destrucción de los mapuche y sus formas de vida. Por eso, un primer paso es detener la inversión capitalista a través de distintas acciones, movilizaciones y recuperaciones de tierras y, a pesar de que las forestales aun tienen en su poder alrededor de dos millones de hectáreas de pinos y eucaliptos, las acciones de la Coordinadora han logrado disminuir la inversión de las principales empresas en territorio mapuche. Ya no es tan fácil para ellas operar impunemente en Arauko y Malleko. Lo que está claro es que sin presencia de forestales hay respeto por la biodiversidad, por la cosmovisión mapuche. Por lo tanto la lucha contra las forestales es fundamental para reconstruirnos como pueblo-nación. La cultura va incorporándose al proyecto político. Así nosotros hemos ido reconstruyéndonos, entendiendo que la lucha trasciende el proyecto político: es lucha por la vida misma. Al reencontrarnos con nuestra esencia y origen, hemos ido reconstruyendo el pensamiento mapuche, porque por mucho tiempo nos invadió el pensamiento no mapuche, occidental, y en muchos sentidos hay un alma no mapuche, un alma atormentada, porque no tiene que ver con nuestra espiritualidad. El pueblo mapuche está desestructurado, incluso espacios sagrados de nuestros antepasados están destruidos, nos han quitado quebradas, montes, arroyos. Al recuperar estos espacios ancestrales, nuestra espiritualidad tendría más capacidad de expresión. Por eso al recuperar tierras que nos pertenecen y ejercer control territorial, la gente le encuentra más sentido a la vida. Hay mayor respeto entre nosotros, una mejor calidad de vida y respeto por la naturaleza, porque nuestros antepasados tenían muy claro que el hombre no es el centro del mundo, sino sólo uno más, como una planta, un árbol, un río. Son todos elementos identitarios importantes en el proceso de reconstrucción integral religioso, ideológico, cultural, sobre la base concreta del proceso de acumulación de fuerzas para construir la nación mapuche".

PROYECTO HISTORICO

Este proceso de acumulación de fuerzas y de reconstrucción del ser mapuche se lleva a cabo en el contexto del Estado chileno y de una fuerte represión. ¿Cómo es eso posible?

"Creemos que es un proyecto histórico que no tendrá otra oportunidad. En ese sentido no hay otra alternativa que no sea luchar. Por ahora lo más importante es ocupar espacios territoriales y ejercer control en ellos. Tenemos experiencias de autonomía territorial en Tirúa, donde controlamos alrededor de 4.000 hectáreas. Allí las forestales no tienen nada que hacer. Además, controlamos en Traiguén, específicamente en Temulemu, Pantano y Didaico, 2.650 hectáreas; 500 hectáreas en Collipulli; en Chol-Chol 800 hectáreas; en Chequenco son 400 hectáreas con un espacio sembrado de aproximadamente 120 hectáreas. Es decir, son alrededor de 9 mil hectáreas donde podemos hablar de control territorial. Además, hay que mencionar que han sido y seguirán siendo recuperaciones productivas. Es decir, experiencias donde las comunidades recuperan sus tierras para comenzar a sembrar arvejas, trigo, papas, para producir leña o realizar pastoreo de animales. Por supuesto que no es un problema de tierras más o tierras menos, el tema fundamental es cuándo y cómo se pasa de tierra a territorio, cuándo se construye el espacio de identidad territorial. Las comunidades tienen que hacer valer sus derechos, no sólo a comer mejor y a vivir mejor, sino también el derecho a tierras y territorio. No abandonaremos espacios hasta consolidar nuestra propuesta. Esto el gobierno lo sabe y por eso nos reprime. El Estado protege a las forestales y trata de dividir a las comunidades con migajas, con tierras de mala calidad. Usa a la Conadi y a algunos dirigentes para confundir a nuestro pueblo. Ni siquiera respetan la Ley Indígena que ellos dictaron. En Collipulli, trasladaron a la comunidad a la zona de Los Sauces donde ahora vive en peores condiciones. En Arauko, en Antiquina, dividieron a la comunidad en cuatro y la forestal Bosques Arauco simplemente volvió a plantar árboles. En Contulmo y Cañete han dividido a las comunidades en pequeñas parcelas. En Pantano sacaron a familias de dos sectores de la comunidad para darle tierra en otra parte y, al final, lo que logran -y es lo que quieren- es que en las comunidades se queden sólo los ancianos y los jóvenes emigren en busca de educación o trabajo. No estamos peleando para eso y por eso sabemos que el Estado nos va a echar la represión encima. Tratan de dividirnos, atacan a ancianos, mujeres, niños. Pero la gente es sabia y se da cuenta. La gente sabe diferenciar y no cae en el sometimiento y cada vez más entienden la propuesta de la Coordinadora, nuestro proyecto de liberación nacional".

Hablar de liberación nacional implica la existencia de un territorio mapuche real.

"Cuando hablamos de la subsistencia de nuestro pueblo como nación significa que no existe otra alternativa, excepto desaparecer. El Estado busca el exterminio del pueblo mapuche y perpetuar su dominación. Para el sistema capitalista los mapuche no son importantes. La población mapuche es insignificante, son más importantes los empresarios, los ricos, las empresas forestales, los agricultores, por su poder económico y político en el sistema. Por eso nos definimos como anticapitalistas y antioligárquicos y planteamos la autonomía desde una perspectiva revolucionaria. Tenemos que sacudirnos la dominación, cambiar las estructuras de dominación para reconstruirnos como nación. Fuimos invadidos por el Estado chileno y por eso nuestra lucha tiene carácter de liberación nacional. En este sentido, asumirse como pueblo mapuche es la mejor forma de luchar, de acabar con la pobreza y la marginación. Por lo demás, el pueblo mapuche siempre luchó por su autonomía, siempre tuvo una clara idea de libertad. Eso es lo que estamos haciendo ahora, incorporando la autonomía de a poco en espacios recuperados, reconstruyendo aspectos que son nuestros. En algunas partes ya tenemos mejor agua, mejores vertientes, rebrota el canelo, el arrayán, el bosque nativo, aunque es un proceso que recién comienza. La institucionalidad nunca nos ha representado, porque estamos fuera de ella desde el momento mismo de la ocupación del territorio mapuche por el ejército a fines del siglo XIX. La institucionalidad sólo sirve para engañar a nuestro pueblo. Todas las políticas indigenistas están diseñadas para seguir oprimiéndonos. Hablan de interculturalidad, pero no es nada más que la dominación de la cultura occidental sobre la cultura mapuche para destruirla. La interculturalidad es hacer llegar el veneno huinka en mapudungun. No pedimos ayuda a los huinka ni necesitamos de ellos. No trabajamos con proyectos ni con plata de la Conadi ni de nadie".

SIN PEDIRLE PLATA A NADIE

El gobierno sostiene que la Coordinadora tiene apoyo financiero internacional y vínculos con otras organizaciones antisistémicas.

"La verdad es que no tenemos vinculación orgánica con nadie a nivel nacional o internacional. Tampoco le pedimos plata a nadie. Nos ponemos un morral al hombro, harina tostada y listo. No necesitamos de nadie. Cuando entramos a un fundo y empezamos a trabajar la tierra no necesitamos de nadie. Todo lo hacemos nosotros. Decidimos qué sembrar: papas, arvejas, trigo. No vamos a humillarnos a la municipalidad a pedir un fardo para talaje. No dependemos de nadie. No aceptamos dinero de nadie. No tenemos financiamiento externo. Andamos a pie, caminamos por los cerros, comemos lo que haya. Son las comunidades las que nos acogen, porque entienden que con las recuperaciones productivas estamos dando una respuesta real a sus más sentidas aspiraciones. Con lo puesto vamos no más, es el estilo y la forma de hacer política de la Coordinadora. Convicción e ideas antes que nada. No confiamos en los que reciben un sueldo o piden financiamiento para proyectos, presentando estos proyectos como propuestas de lucha. Muchos hermanos y hermanas han dado todo en el trabajo, sin esperar nada a cambio. En este momento hay varios presos políticos mapuche: Francisco Llanca, lonko de la comunidad Juan Ailla de Collipulli; Gastón Ailla, werken de la misma comunidad; Luis Marín Melinao de la comunidad José Millacheo, Chequenco; Aníbal Salazar Huichacura, quien cumple condena de tres años en la cárcel de Temuko, entre otros. Además, hay once órdenes de detención pendientes en los casos de Chequenco, Caillin y Lleu-Lleu. Entre los comuneros requeridos se encuentran los lonko Segundo Ancalao y Esteban Marihuen, de Tirúa, y el lonko Juan Millacheo de Ercilla; además de los werken José Huenchunao de Lleu-Lleu y José Llanca de Collipulli".

Es indudable que el gobierno está utilizando a los fiscales para reprimir al pueblo mapuche.

"Claro, pretenden destruirnos usando la policía, los servicios de inteligencia y, además al poder judicial, como lo han hecho siempre. A esto hay que agregar ahora a los fiscales que se han ensañado con nosotros. De esta manera intentan quebrar a la gente, asustarla, porque cuando alguien es detenido se le acusa de muchos delitos para asegurarse de que pase mucho tiempo en la cárcel. Se supone que la reforma procesal penal ha sido pensada para defender los derechos de los detenidos. Pero en el caso del pueblo mapuche es lo contrario. En todo caso, los mapuche tenemos muy claro que la justicia huinka siempre ha estado al servicio de los grandes intereses económicos y políticos y no nos van a amedrentar. Tenemos derecho a practicar la autodefensa contra la dominación chilena".

¿La lucha sigue igual?

"Sí, en la Coordinadora se lucha todo el día, ya sea conversando con la gente, trabajando duramente en las comunidades, recuperando tierras organizando la autodefensa. Tal vez nuestros hermanos y hermanas no sean grandes oradores, quizás no hayan ido a la universidad, pero son inteligentes y valientes. Es simplemente lo que se lleva adentro, si no se actúa con el corazón y lo espiritual, el conocimiento político de poco sirve. Es algo que se siente. Mucha gente puede hablar de lucha, pero nunca ha estado en las comunidades. La verdad no está en la pura teoría o en la pura práctica. Para nosotros el futuro es todo, nuestros hijos, la familia, la comunidad. En lo personal tal vez no vamos a ver reconstruido a nuestro pueblo. Pero estamos convencidos que nuestras comunidades van a crear los próximos guerreros mapuche". Y fueron estos guerreros los que defendieron el fundo Porvenir cuando un contingente de más de doscientos carabineros atacó a los comuneros. Fue una batalla más, pues son numerosas las comunidades en conflicto en territorio mapuche. Es sinuoso el sendero que han optado por transitar. Pero -qué duda cabe- es un sendero justo.

En Chol-Chol
Territorio mapuche
(Publicado en revista "Punto Final" Nº 507, octubre, 2001)